Clasico manchester

Quisiera saber cuantas cosas más pasaron hace 11 años pero la única importante que recuerdo es que mi equipo del alma, el de la ciudad donde nací volvía a la segunda división del futbol Colombiano mejor conocida como la Primera B. En el torneo apertura de ese fatídico 2005 no pasamos de los 16 puntos y en el de finalización quedamos de últimos en la tabla solo con siete puntos y sin ganar ni un solo partido. ¡Descendimos! Así sin más. Ese mismo año Atlético Nacional fue campeón en el primer semestre y Deportivo Cali en el segundo.

Pero así es mi equipo. Desde aquella vez e incluso desde antes nos tiene acostumbrados a no ganar nada, a estar cerca y no ascender, a pujar como pariendo un hijo pero al final no es mas que la placenta.

Ya no veo el futbol Colombiano y no es porque me crea mejor persona o porque crea que el Europeo es mejor, es simple orgullo. No tengo equipo en la primera división a quien apoyar y mi equipo del alma siempre me da decepciones con una que otra alegría.

Por eso hace unos días cuando Junioristas y Nacionalistas se enfrentaban en la redes porque el más veces campeón de Colombia perdió con el “papá” pero luego este último, paradójicamente el día del padre, pierde la final con el más regular del todos contra todos, me deja lleno de envidia.

Nunca he tenido esa emoción o al menos no la recuerdo, a mi equipo siempre le falta el centavo pa’l peso pero la mayoría de las veces le falta el peso completo. Ya quisiera yo que el Union Magdalena disputara al menos la final del torneo de ascenso pero es que ese torneo está diseñado para que suba cualquiera y no el más regular. Y menos mal, porque de ser así, tampoco ascenderíamos.

Junior jugó la ultimas tres finales y perdió en las mismas ocasiones así que eso lo hace el equipo más regular de Colombia. Pero ya quisiera yo que mi Ciclón me diera esas tres decepciones seguidas.

Ya no tenemos estadio, ya no tenemos equipo y poco a poco se nos van las ilusiones pero lo que sí nos queda es la estrella del ’68 y la amargura de no saber cuándo volveremos a estar en la “A”.

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Soy hincha del Barcelona quizás porque los colores de su uniforme me recuerdan el azulgrana del Ciclón Bananero de Iturburo, de Fuentes, de Líder Adorno o de Vilarete y el Mono Rada. No me imagino apoyando a otro equipo de Colombia.

No veo la hora de tener al Unión volviendo a la primera categoría, no imagino ese mierdero en la ciudad y mucho menos quedando campeón. De ser así, me compraría una moto y saldría a pitar por las calles con la bandera en el cuello para hacer honor a la tradición cultural.

Pero un día como hoy ya no tenemos estadio, el señor de la sirena no sé si aún vive. “El diablo”, ese que vendía cervezas y  agua en el estadio ya no estará, el arroz de lisa y la chinchurria de la planta baja ya no sabrán igual y ya casi nos quedamos sin la estatua del Pibe.

No apoyó ningún equipo Colombiano porque las decepciones solo las recibo de mi equipo. Menos mal soy hincha del Unión Magdalena.

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