Un completo alboroto la llegada a Santa Marta del sistema de transporte que ha revolucionado al mundo.

Yo nunca me he montado en un Uber pero si me he montado en unos taxis desde los más decentes hasta otros con olor a “peo encerrado”, olores fastidiosos del taxista (que no sabe uno como huele tan feo estando en el aire acondicionado del carro) y lo peor, con olor a ambientador de carro que no sabe uno que es peor entre este último y los dos anteriores.

El hecho es que Uber no es para todo el mundo pero somos tan “espantajopos y fantoches” que este fue el resultado de la encuesta de El Informador:

 

Nadie nunca se ha montado en uno pero el 70% dice que quieren el servicio, sin saber y esperando “no sé qué”. Señores, 1) para usar Uber hay que, si o si, asociar una tarjeta de crédito y si usted no tiene vaya olvidándose del tango. 2) La carrera se paga antes de que llegue el transporte y no es más barata que un taxi. 3) Tampoco crean que en todos reparten agua y dulces; eso sale del bolsillo del conductor y muchos no asumen ese costo. Y por último 4) si va a usar Uber, califique justamente al conductor y no se las tire de fino. Califique bien y ya.

 

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Yo, como buen espantajopo, ya bajé la app y estoy esperando para montarme en alguno a ver. Ojalá sirva para que el servicio de taxis en Santa Marta mejore. Les contaré después.

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