¿Cómo es tu día perfecto? Hay muchas combinaciones y un café siempre estará a la orden del día.

Hay pocas cosas en la vida que me pueden hacer sentir “cool”.  Una de ellas es abrir mi portatil en un Juan Valdez o en Starbucks y parecer que hago algo importante. Un negocio, una conferencia, una tesis doctoral o simplemente escribir una nueva entrada de Bienpuedasiga.com pero lo que realmente hago es ver el Facebook o quizás alguna cosa en Mercadolibre que, seguro, no me puedo comprar.

En mi libro: ¡Sal de pobre ya! les enseñaré cómo hacer dinero con un portátil y un café. Bueno, realmente lo estoy intentando y aún no veo los frutos pero parece que hay gente a la que el negocio les está funcionando así que no pierdo las esperanzas. Ya se volvió cliché la foto del Mac y el café y los audífonos blancos y la mesa de madera y las llaves y el teléfono y el iPad y sin dudarlo, el filtro de Instagram. Abundan en internet, proliferan como foto de Kardashian así que parece que eso está dando plata.

Es entonces cuando, sin darte cuenta, mientras te tomas el macizo, te estás mirando con alguien. Se miran, coquetean, hablan con las pestañas y todo  tu día empieza a mejorar.  El problema es cuando esa persona a la que le clavaste la mirada, la seductora, la de conquista, te pasa por el lado y en el mismo instante se mezcla su aroma con el de tu café  pero se choca con tu mesa que se tambalea como elefante en la tela de una araña y… ¡zas! El café cae justo sobre tu portátil. Todos te miran. El mundo se detiene. Tú respiras y piensas <<¡Mierda!>>. Ya habías tomado la foto con el café y la mesa de madera y de pronto pasa esto y se arruina tu #DiaPerfecto #SinFiltro. Definitivamente Un Café Con Sal.

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